El perfecto engranaje del universo. Poemas en prosa inéditos

Antonio Cruz

Día de Acción de Gracias (Un díptico agradecido)

A Valentí Puig

I

Es jueves y en Estados Unidos hoy dan gracias por la vida en general, y cenan pavo al horno y pumpkin pie, y yo, que no soy americano pero sí agradecido, en esta eterna cena en soledad, doy gracias, por el Alprazolam 1 mg que tomaré antes de acostarme y por el dry martini de ayer, tan frío como un puñal; doy gracias por la peor versión de “My Way” y las cantatas de Bach, por cuando la cartera toca mi timbre dos veces, por el pitillo de Humphrey Bogart y el vibrato en día de resaca de Ben Webster, por los sermones de John Donne y por la victoria total de Moby Dick; doy gracias por las Reflexiones sobre la Revolución en Francia, y no nos dejes caer en la tentación, por el parche en el ojo de John Ford y la indoblegable curva de felicidad de la barriga de Hitch, por las cubas de champán que Churchill se bebió, por el pan de cada día y, aunque fuesen republicanos, también por los hermanos De Witt.

II

Te doy gracias porque amanece y por todo lo que está prohibido, por la barba de “Stonewall” Jackson, por la labor sindical del hígado y por la pipa de la paz, por gritar “¡Viva el rey!” el 14 de abril, líbranos del mal; doy gracias porque anochece, por los labios de Marilyn Monroe un segundo después de su muerte, por los castellanos color burdeos y por el intento de suicidio, por un “Te quiero, papá”, por la extrema unción, por la monarquía parlamentaria y por el colesterol; doy gracias por una porta gayola en pleno Dam, por una prenda de Agent Provocateur que encontré en Waterlooplein y por la carne y su resurrección, por el olor al aterrizar en Schiphol antes de verlas, por vuestros ojos, del azul marino al verde yerba, pues en ese punto exacto nado yo: ¡Gracias, Dios mío, por demostrar que a pesar de nosotros sigues dándole cuerda al reloj del mundo, aunque simules que ni tú mismo te acuerdas!

Puerta

But Dying —is a different way—

A Kind behind the Door—.

Emily Dickinson

El terrorífico sonido de la puerta al cerrarse, un clic seco y locuaz, y me recibe la soledad. Ahora estamos los dos en mutua compañía, ceno en silencio con ella bajo una luz tenue mientras escuchamos a Charlie Parker, me preparo un dry martini, ella es abstemia, solos, ella y yo, termina una hora y la siguiente comienza sobre la anterior: los cactus al fondo rezuman lágrimas que no terminan de secarse, los domingos son como el sábado, y el sábado como el viernes y así sucesivamente hasta acabar el inicio de la semana, y luego duermo como un cadáver aún caliente, pero el dolor no entorna los ojos, será lo último que muera, o más bien quedará colgado eternamente, en espera del médico forense.

Condena

¿Si el dolor fuera tiempo?

Isaac Luria

Nos han condenado a encontrarnos en el espacio vacío que existe entre una y otra eternidad, y entre tanto un abismo imposible, me palpo el cuello, la herida que me hiciste ha desaparecido como por arte de magia negra. Hace casi dos años que ya no vivimos sobre el Tiempo: la herida es un Espacio yermo, en el que se dan cita los temporales.

Polaroid

Hoy no he recibido vuestra llamada y es como si no existieseis, esperando veinticinco horas diarias como si nada de mí os perteneciese lo mejor del día ha sido intuir en qué instante un gorrión dibujó un efímero grafitti en las nubes con sus alas, lo mejor del día ha sido el punto final de un libro sin palabras, en esta tarde en la que he esperado vuestra llamada mirando frente a una ventana con la persiana echada, y lo mejor del día ha sido fregar un plato, dos cubiertos y un solo vaso, el telediario de Holanda subtitulando a unos flamencos y los créditos de una película que no existió jamás. Por la noche, sin haber recibido vuestra llamada sin saber por qué, he pensado que lo mejor del día fue no comprar hace años aquella cámara Polaroid con la que queríamos fotografiar nuestra familia día a día, y acaso ya tampoco la compraré en un pasado. Enumero antes de acostarme qué ha sido lo mejor del día hoy que ni tan siquiera os he visto en esa pequeña pantalla, esta tarde que no he escuchado vuestra voz, lo mejor del día ha sido no haber comprado aquella cámara Polaroid.

Antonio Cruz Romero (María, Almería, 1978) es poeta, neerlandista, traductor y cinéfilo, y ha publicado varios poemarios, un libro de relatos y una novela, y lleva un diario de sus estancias en Ámsterdam que recientemente ha visto la luz bajo el título Ámsterdam es una ciudad maldita. Diarios amsterdameses [2014-2019]. Sus artículos y poemas han aparecido en diversas publicaciones y ha sido becado como Translator in residence en la Casa del Traductor de Ámsterdam.

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